
Le damos un 7,5
Gracias a la nave en que se convierte el Teatro Alfil pisamos por fin el nuevo planeta de la constelación creada por Yllana.
La parodia no ha muerto. Es el género más vivo. De eso saben los componentes de Yllana, que se adentran en terrenos cotidianos y reconocibles para hacer humor absurdo. Buscan en nuestro subconsciente de tal forma que la compañía madrileña confiere una importante carga de conocimientos ya aprehendidos al revoltijo de gracias que crean en cada espectáculo.
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